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sábado, 25 de abril de 2015

Magia hecha color

Hace poco me regalaron un dibujo. 
No era un dibujo cualquiera, aunque ningún dibujo realmente lo es. 
Hace unas semanas, me regalaron una explosión de color.

S. (4 años, 1º de Educación Infantil)

Los dibujos, especialmente en la infancia, son espejos. Espejos que nos hablan de madurez y de desarrollo. Que nos muestran emociones, sensaciones, sentimientos. Sin embargo, su análisis puede resultar profundamente complicado, ya sea el efectuado desde su evolución o desde el uso del color.

En lo que respecta al dibujo mencionado, podría aventurar que se sitúa en una etapa intermedia entre el perfilado de la figura humana y la consolidación de la forma; es cierto, no obstante, que esta obra en particular parece encontrarse influida además por la de Miró, trabajada en el aula durante esas semanas, y por la que se explicaría la abundante presencia de lunas y estrellas. Pero si algo me fascina del regalo de S. es su color. Rojo, azul, verde, amarillo, morado, rosa y negro. Una mezcla entre fidelidad al pintor y reflejo de sí misma. Una mezcla explosiva, llena de vitalidad.


Yo también comparto, como defiende Arno Sten, la idea de que los niños dibujan construyendo un mundo que es el suyo. 
Y debo añadir, resulta mágico que te inviten a formar parte del mismo.

Nota: Si os interesa el arte infantil, os invito encarecidamente a visitar este interesante "museo virtual".

domingo, 22 de febrero de 2015

¿Liebre o tortuga? Reflexionando acerca del portafolio de prácticas

"¡¿Otro portafolio?! ¿Para qué? Si no se lo van a leer..."

No sé si en otras facultades sucederá lo mismo, pero en Educación tienden a llovernos los portafolios. Que si didáctica de tal, que si didáctica de cual... y que no falten los famosos portafolios del Prácticum, más comúnmente conocidos como memorias de prácticas. 

Pero, ¿cuál es el verdadero problema que conllevan estos cuadernos de trabajo? ¿Por qué no entendemos los portafolios como lo que realmente son, herramientas de autoaprendizaje y autonomía educativa?

Sencillamente, porque no los entendemos. Es así, de qué sirve engañarse. Pocos (¡por supuesto que hubo excepciones!) llegaron a explicarnos el trasfondo del asunto, la multitud de posibilidades escondidas, su verdadero fin y aplicación. En muchas ocasiones, tampoco lo buscamos nosotros, y en eso quedaron, en simples cuadernos de recogida de datos y, como diría María Acaso, herramientas de un proceso educativo bulímico sin apenas repercusión.

Miguel Elías, profesor de la Universidad de Salamanca en la Escuela de Magisterio de Zamora nos ofrece, con motivo de las Jornadas de Formación y Reflexión del Prácticum II, un curioso relatograma, acompañado de la siguiente propuesta de reflexión: "El portafolio como carrera y el alumno de prácticas como liebre o tortuga". Una genial oportunidad para volver a cuestionarnos todo aquello que definíamos como perdido.