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miércoles, 1 de abril de 2015

Aprender conlleva...

Diana Launfenberg, profesora estadounidense de secundaria en Ciencias Sociales durante más de 15 años, comparte con nosotros en esta breve charla tres aspectos clave fundamentales en torno al proceso de enseñanza-aprendizaje:

la importancia de la experiencia en educación

el valor de la voz del alumnado

los errores y su repercusión en el aprendizaje






sábado, 28 de febrero de 2015

Una infancia entre cuentos

 "El cuento nos da la mano y nos ayuda a crecer, a comprender, a entender el mundo en el que vivimos, en el que estamos, ese mundo del que nosotros también somos parte imprescindible" (Peb Bruno)



Me leyeron cuentos antes de ir a dormir, cada noche. Cuentos de sofá o cuentos de cama. Cuentos de dos o cuentos en familia. Cuentos grandes y pequeños. Cuentos gordos, estrechos, llenos de imágenes o con mucho texto. Me leyeron cuentos, muchos cuentos. Y algunos de ellos, imprescindibles.

Debes saber que mezclar un cuento cualquiera con el beso de buenas noches de papá y mamá constituye un ingrediente esencial para soñar mientras duermes. Pero los libros también te ayudan a soñar de día y ahí reside su verdadera magia. Leer hace vivir a los valientes las aventuras más increíbles. Con un poco de imaginación serás capaz de despegarte del suelo y volar a nuevos mundos. Y para ello, sólo necesitas un cuento.

Leer sentada en la hierba, apoyada en un columpio, fue para mí la mejor manera de disfrutar de mis primeros veranos. A la vez que me balanceaba, comenzaba a descifrar nuevas historias por mí misma, historias que me envolvían y hacían desaparecer todo lo que se encontraba a mi alrededor, historias que se volvían reales en un pequeño jardín veraniego. Mi columpio me llevaba a otros países, a otras épocas, me hacía reír y llorar. Me permitía soñar. Fui princesa, guerrera o campesina, corrí por bosques y escalé montañas. Imaginé colegios, pueblos abandonados y secretos enterrados.


Y su suave movimiento me llevaba con él, lentamente,
en busca de nuevos horizontes.


A quienes me enseñaron a soñar por medio de los cuentos. 
Por descubrirme los 25 imprescindibles, y otros miles de imprescindibles más.