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jueves, 2 de abril de 2015

"Necesitamos más maestros como César Bona"

Introducía a César Bona en mi entrada "Ejemplos a seguir", aunque quizá no con la profundidad que sus aportaciones merecían. Por eso me encuentro hoy haciendo hincapié en la noticia que os presentaba semanas atrás, en la que se hacía pública la nominación de este maestro zaragozano como uno de los 50 profesores seleccionados para el premio al "mejor profesor del mundo" (Global Teacher Prize). 

Implicación, compromiso y pasión, así definiría yo a César Bona. Un maestro que me ha dejado sin palabras. Un maestro con ganas de enseñar, con ganas de aprender.

César ha probado al mundo que otra forma de educar SÍ es posible en la escuela. Sin ideas preconcebidas, sin creer en la existencia de casos perdidos, únicamente guiado por el deseo de conocer a nuevas personas, se ha involucrado, ha involucrado. Generando verdadero entusiasmo, fabricando ilusión. Dejando huella.

lunes, 30 de marzo de 2015

Como docente, yo busco el cambio

Venimos repitiéndolo continuamente, día tras día. La educación requiere un cambio, un cambio en todas sus constantes, en todas sus variables y dimensiones. Un cambio a nivel pedagógico, metodológico, estructural y organizativo.

 Una transformación global y profunda.


El viaje que la escuela actual debe iniciar (y que, de hecho, ¡está iniciando!), para adaptarse a la realidad en la que vivimos, necesita asimismo un cambio en la visión y entendimiento de la función docente. La información puebla hoy en día muchos más contextos de los que habitaba décadas atrás. Este hecho tiene una clara repercusión en lo que se denomina el rol del maestro, quien ha pasado de ser un simple instructor o acumulador y transmisor de conocimientos a convertirse en una figura estimuladora del aprendizaje.

Tal y como se recoge en el artículo adjunto, "Profesores que se salen del guión con sus innovadores métodos" (Manuel Trillo, ABC, 2014), los tiempos demandan nuevos perfiles docentes. Maestros y profesores capaces de funcionar sin libros de texto, de construir contenidos junto a sus alumnos, de favorecer la elaboración de preguntas o de emplear recursos inusuales para fomentar la motivación tanto dentro como fuera del aula. Maestros y profesores que, al fin y al cabo, busquen centrar el proceso educativo en sus alumnos y no en los resultados de un mero sistema de evaluación.

Recuerda, las grandes cosas se construyen de a poquitos. 
Como docente, yo busco el cambio;

y tú, ¿te lo has planteado? 


miércoles, 25 de febrero de 2015

María y yo, cuatro pinceladas educativas


María y yo es el título de un largometraje documental, aparecido en 2010 bajo la dirección de Félix Fernández de Castro e inspirado en el cómic homónimo de Miguel Gallardo, publicado en 2007. Ambos recogen las vivencias de María, hija del autor, una niña de 14 años diagnosticada con TEA, Trastorno del Espectro Autista. 


María y yo es un relato de complicidad, un relato de amistad entre un padre y su hija. Confianza, paciencia y amor, amor sin límites. Más allá de la mera discapacidad, es una historia de vida y felicidad.

Son muchas las interpretaciones que pueden extraerse del visionado de este documental; sus lecturas son tan variadas como lo puedan ser quienes se interesen por él. Hoy podría contaros qué es el autismo, explicaros sus consecuencias y su dificultad. O podría narraros las peripecias de María, sus avances y progresos, su felicidad. Pero he decidido dar un pasito al frente y destacar, en esta nueva entrada, cuatro de los aprendizajes que, en mi opinión, la historia sutilmente nos ofrece. Se trata de cuatro pinceladas fundamentales de importancia sin igual en el mundo de la educación.