María y yo es el título de un largometraje documental, aparecido en 2010 bajo la dirección de Félix Fernández de Castro e inspirado en el cómic homónimo de Miguel Gallardo, publicado en 2007. Ambos recogen las vivencias de María, hija del autor, una niña de 14 años diagnosticada con TEA, Trastorno del Espectro Autista.
María y yo es un relato de complicidad, un relato de amistad entre un padre y su hija. Confianza, paciencia y amor, amor sin límites. Más allá de la mera discapacidad, es una historia de vida y felicidad.
Son muchas las interpretaciones que pueden extraerse del visionado de este documental; sus lecturas son tan variadas como lo puedan ser quienes se interesen por él. Hoy podría contaros qué es el autismo, explicaros sus consecuencias y su dificultad. O podría narraros las peripecias de María, sus avances y progresos, su felicidad. Pero he decidido dar un pasito al frente y destacar, en esta nueva entrada, cuatro de los aprendizajes que, en mi opinión, la historia sutilmente nos ofrece. Se trata de cuatro pinceladas fundamentales de importancia sin igual en el mundo de la educación.
Son muchas las interpretaciones que pueden extraerse del visionado de este documental; sus lecturas son tan variadas como lo puedan ser quienes se interesen por él. Hoy podría contaros qué es el autismo, explicaros sus consecuencias y su dificultad. O podría narraros las peripecias de María, sus avances y progresos, su felicidad. Pero he decidido dar un pasito al frente y destacar, en esta nueva entrada, cuatro de los aprendizajes que, en mi opinión, la historia sutilmente nos ofrece. Se trata de cuatro pinceladas fundamentales de importancia sin igual en el mundo de la educación.

